...allí estábamos sentados, en una suerte de plaza, muy tarde en la noche, deteniéndonos para ver la vida pasar delante de nosotros, tomando un merecido descanso de la existencia...tristezas..., cansancios..., necesidades, de uno mismo..cuántas sogas atadas al cuerpo, cuántas alas rotas, queda la espalda marchita con un camino directo a los infiernos de nuestra mente.
No comments:
Post a Comment